lunes, 13 de octubre de 2008

ES POT CONSIDERAR ART EL DISSENY?

Disseny i art només comparteixen les formes en les que es representen. Així, les seves característiques formals són les úniques semblances que trobem. Però molt sovint aquesta aparença fa que es confonguin i comparin els dos conceptes.
La gran diferència és que l'art és quelcom espontàni i lliure. L'artista crea la seva obra expressant els seus sentiments i inquietuds, sense la pressió de seguir uns límits establerts.
En canvi el dissenyador treballa sota pressió, ja que rep un encàrrec d'algú i ha de seguir els objectius que li demanen. No se li permet deixar volar la seva imaginació perquè el producte final ha de respondre a les finalitats que li encomanen.
Per tant deduim que mentre l'art es planteja preguntes, el disseny dóna solucions als problemes.

PRIMEROS PASOS


Título: Primeros pasos


Autor: Vincent Van Gogh


Fecha: 1890


Museo: Metropolitan Museum


Características: 72´4 x 91´2 cm.


Material: Oleo sobre lienzo


La cuñada de Van Gogh, Johanna Bonger, espera un hijo para el mes de enero de 1890. Vincent se siente feliz ante la noticia - especialmente al conocer que le van a poner su nombre si es un niño como así ocurrirá - aunque ligeramente receloso ante la posible pérdida de atención que pueda mostrar su hermano ante el nacimiento de un hijo. Quizá como homenaje elabore esta bella composición, inspirada en una estampa de Millet pero adaptada al lenguaje artístico de Vincent, tomando como punto de partida el Impresionismo. Así el escenario se llena de una potente luz solar que proyecta sombras malvas, resaltando las tonalidades amarillas y verdosas incluyendo toques de blanco en la escena. La pincelada es rápida y empastada, destacando los trazos caracoleantes que observamos en la parra o en algunos matojos, mientras las líneas de contorno están marcadas con un trazo oscuro que recuerda a Gauguin. Las "traducciones" de las estampas de Millet se pueden considerar auténticos originales donde Van Gogh expresa los profundos sentimientos que desarrolla en su interior.

PERRO SEMIHUNDIDO


Título: Perro semihundido


Autor: Francisco de Goya y Lucientes


Fecha: 1821-23


Museo: Museo del Prado


Características: 134 x 80 cm.


Material: Fresco


Esta cabeza de perro es una de las pinturas más inquietantes del Goya avejentado y recluido en su quinta, la Quinta del Sordo, como la llamaban peyorativamente sus vecinos. Por el tratamiento y su ubicación, pudiera incluirse perfectamente en las Pinturas Negras, aunque el estilo es diferente. Pero esa cabeza hundida en la arena, con la mirada lastimera hacia arriba, tiene el aire lúgubre, casi demoníaco, de esos paneles llenos de brujas y aquelarres. El estilo es ya el del Goya maduro, despreocupado por las convenciones académicas que se basan en la línea y la composición equilibrada. Esta escena, de formato marcadamente vertical, se halla completamente vacía en más de sus dos terceras partes. El tema está restringido por una diagonal, un modo poco habitual de resolver un horizonte. La separación entre el cielo y la tierra es por completo arbitraria, puesto que ambos tienen un tono amarillento desvaído, que solo la intensidad puede hacer que se diferencien, levemente. Y el tema es tan mínimo y a la vez tan impactante como esa pequeña cabeza animal. Es por lo tanto, una pintura de lo menos convencional, en la estela de la última producción goyesca.

MUCHACHO MORDIDO POR UN LAGARTO


Título: Muchacho mordido por un lagarto


Autor: Caravaggio


Fecha: 1595-96


Museo: Colección Longhi


Características: 65,8 x 52´3 cm.


Material: Oleo sobre lienzo


Estilo: Barroco Italiano


La habilidad de Caravaggio para reflejar la realidad queda fuera de toda duda, pero no deja de asombrar su poder para tomar lo más espontáneo y natural de sus modelos. En esta ocasión, el joven que posa para él ha sido mordido por un lagarto ante lo cual el muchacho reacciona violentamente, contrayendo todo su cuerpo y su rostro en una mueca de desagrado. La fidelidad y la audacia del pintor al captar tal escena, de importancia argumental mínima, posee sin embargo un tremendo atractivo algo misterioso. El juego de los materiales y sus diferentes calidades deja entrever tal vez un segundo significado que sólo los intérpretes del momento podían apreciar. Esta teoría se ve apoyada por el hecho de que cuadros del mismo tipo, de la época más temprana del autor, alcanzaron buenas cotizaciones en su momento y proporcionaron a Caravaggio una clientela poderosa. Destaca sobre el resto de los objetos, todos ellos sorprendentes por su calidad, el vaso de cristal con agua, que crea un sofisticado juego de transparencias, brillos y reflejos, que será muy explotado por los bodegonistas españoles y holandeses.

LA VENUS DEL ESPEJO


Título: Venus del espejo
Autor: Velázquez

Fecha: 1648

Museo: National Gallery de Londres

Características: 122 x 177 cm.

Material: Oleo sobre lienzo


Es la única obra conservada de Velázquez en la que aparece una mujer desnuda, aunque sabemos que pintó alguna más. Por supuesto, nadie duda de su autenticidad, pero sí existen discusiones en torno a la fecha: unos piensan que la hizo en 1648 y otros que fue en Italia, entre 1648-1650. Lo que sí es cierto es que apareció en un inventario en 1651 como propiedad del Marqués de Eliche, gran amante de la pintura de Velázquez y de las mujeres, por lo que se piensa que puede representar a su esposa o a una de sus amantes. Quizá por despistar, el pintor coloca el rostro del espejo difuminado para así reflejar el cuerpo desnudo de la dama que el marqués amaba. Existen numerosas referencias en la obra: Rubens, Tiziano, Giorgione e incluso Miguel Ángel. Pero el sevillano supera a todos ellos y coloca a una mujer de belleza palpable, de carne y hueso, resaltando aun más la carnación gracias al contraste con el paño azul y blanco, o el cortinaje rojo que da gran carga erótica al asunto. Posiblemente esto provocó que una sufragista inglesa acuchillara el cuadro en 1914 con siete puñaladas que apenas sí se notan. Da la sensación de que el artista ha sorprendido a Venus mientras Cupido, resignado, sostiene el espejo en el que se refleja el rostro de la belleza, aunque lo que deberíamos ver sería el cuerpo de la diosa. En cuanto a la técnica, cabe destacar cómo el pintor utiliza una pincelada suelta, que produce la sensación de que entre las figuras circula aire, el famoso aire velazqueño.